Me llamo Eros

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Mi nombre se puede escribir con “H” y entonces puedo decir que HEROS viene del griego “héroe”. Y si le quitas la “H” soy EROS, el Dios del amor según los griegos. Y en la época de los romanos según su mitología, me cambiaron el nombre de EROS por CUPIDO. Entonces se entiende mucho mejor que ¡soy un amor de caballo!

De mí dicen que soy un trozo de pan. Vaya... un bonachón. Pero en el fondo tengo alma de artista. Soy bohemio, soñador y un romántico. Pero por encima de todo, ¡me encanta el yoga!

Mi historia

Ya os dais cuenta que no encontraréis otro caballo como yo. Me gusta bailar, disfrazarme… Soy un comediante, ¡un buen vividor de la vida!

De hecho, soy un caballo con doma natural, que quiere decir que más que domarme, me han convencido a buenas para hacer el que me pide el jinete sin tener que pasar por el calvario de golpes de maderas, hierros en la boca, y toques de acicates en los costados.

¿Qué quieres que bailemos? Pues bailamos. ¿Que me ponga la gorra? Ningún problema…

Si las cosas se piden con amabilidad y con amor, tienes mucho a tu favor. Soy de la filosofía de “hacer el amor y no la guerra”, que quiere decir evitar los conflictos innecesarios, no hacerte el valiente, y dar sin esperar nada a cambio.

Con esta manera de pensar, pude solucionar un problema de un niño, Martí, que venía a menudo por el cercado de los caballos. Era tímido, delgado, y tenía una cara escuálida de la cual sobresalían unas gafas enormes y gruesas. Sus compañeros a veces le llamaban de manera burlona: “¡4 ojos!”.

No hablaba demasiado, tenía miedo de hacer el ridículo, pero conmigo se entendía bastante bien.

Yo le hacía fijarse en mis orejas que parecían más de burro que de caballo, porque las tengo un poco grandes, pero que me sirven para ahuyentar mejor las moscas!

Un día apareció con las gafas partidas y un ojo morado.

Lo que llamaríamos también un ojo a la virulé, de terciopelo, a la funeraria… En resumen, ¡que le habían clavado un buen puñetazo!

¿Qué había pasado? Pues que había entrado en una batalla campal contra un chico más grande que él porque le había dicho que era un miedica.

¡Ay Martí! Yo, de humanos no entiendo mucho, pero creo que desde mi perspectiva de caballo, también he aguantado alguno de estos que tienen muchas bufas pero pocos truenos, es decir, que tienen mucha boca, pero que al final no se atreven a hacer nada... Que son un pedo soplado, unos bravucones, y la mejor receta es no hacerles caso.

Le expliqué que a menudo a mí también me mordían los otros caballos del cercado cuando repartían el pienso, pero había aprendido a respetar los roles de cada uno. El jefe de la mandada manda, y yo no me hago mala sangre, que quiere decir: “¡Vale! Come tú primero que después comeré yo”.

Mira, yo lo veo así:

  • 1ª lección: en la vida se aprende más hablando que dando puñetazos.

  • 2ª lección: no responder nunca a una provocación. Y si se hace, que sea con argumentos y educación. Si te dicen que eres un miedoso, quizás estaría bien explicar que más que miedica eres cauto, prudente, mesurado, cuerdo... Y si el que te provoca es un chulo que es más corto que una cola de conejo, y no entenderá ni una palabra…

  • 3ª lección: Solo entra en batalla si la puedes ganar. Si no, buscar aliados que se sumen a tu causa.

 

Martí siguió mis consejos, porque buscó la manera de “sumar”. ¿Cómo?

 

Pues trajo en la escuela un montón de libros y cuentos que explicaban cómo evitar la violencia.

 

- ¡Mira, Eros! -me decía mientras me enseñaba los cuentos- “El caballero que no quería luchar” que se hizo amigo del dragón. Y este otro, “El club de los valientes” habla de una escuela donde hay un niño que usa la fuerza y la violencia para aprovecharse de todo el mundo. El resto de compañeros y compañeras le tienen miedo hasta que hay un que se enfrenta con el diálogo y sin usar la fuerza física.

 

Ahora veo que leerlos ha servido para que seamos más los que estamos a favor de buscar el entendimiento.

 

- ¡Tenías razón! Hablando, la gente se entiende. Y aquel chulito que todo lo arreglaba a puñetazos, ¡se ha quedado bien sol!

Me quedé satisfecho y contento al ver como mi filosofía de la no-violencia había servido a mi amigo Martí.

 

Ya os lo decía yo: “Hacer el amor y no la guerra”, que quiere decir ser pacifista, como Gandhi, que creía en la meditación para llegar a una paz de espíritu.

¡Por eso me gusta el yoga!

Glosario

  • Buen vividor: que vive bien, que disfruta de los placeres de la vida y tiene pocas preocupaciones.

  • Doma natural: metodología para domar un caballo. Busca tener la voluntad del caballo utilizando métodos para que el caballo comprenda lo que queremos pero con su propia lógica, sin forzarlo.

  • Acicates: rodines de pinchos metálicos que se colocan en el talón de las botas del jinete, para dirigir los movimientos del caballo presionando sobre la piel del caballo. Pueden ser dolorosas si se usan de manera desproporcionada.

  • Batalla campal: una batalla monumental.

  • Bravucones: personas que provocan con una actitud desafiante, pero que al final no hacen nada.

  • Roles: el papel que hace cada persona.

  • No hacerse mala sangre: no ponerse nervioso/a y mantener la calma.

  • Gandhi: Mahatma Gandhi fue un pensador y político de la India a favor de la paz.

Leer con lupa